Geografía Física, Humana y Económica.

Aller es un concejo situado en el centro-sur del Principado de Asturias. Sus límites son: al norte el concejo de Mieres; al sur la provincia de León; al este los concejos de Laviana, Caso y Sobrescobio, y al oeste el concejo de Lena. Su extensión es de 375,89 km2. Su capital administrativa es Cabañaquinta desde el año 1869, erigida en parroquia independiente de la de Vega en 1887. La distancia de Cabañaquinta a la capital del Principado es de 44 kilómetros.

Son 18 las parroquias de Aller, que agrupan a 185 entidades de población: Bello, bajo la advocación de Santa Eulalia, Boo (San Juan Bautista), Caborana (Nuestra Señora de las Nieves), Casomera (San Román), Conforcos (San Miguel), Cuérigo (Santa María), Llamas (San Juan el Real), Moreda (San Martín), Murias (Santa María), Nembra, (Santiago), Pelúgano (Santa Ma la Real), El Pino (San Félix), Piñeres (San Pedro), santibáñez de la Fuente (San Juan), Serrapio (San Vicente), Soto (San Martín) y Vega (San Martín).

El concejo esta formado por tres zonas fácilmente diferenciadas entre sí, a las que se ha dado en llamar Alto, Medio y Bajo Aller, con alturas medias sobre el nivel del mar de 1.000, 500 y 300 m respectivamente. La Carretera en La Raya del puerto de San Isidro tiene 1.520 m de altitud.

Las mayores alturas las alcanzan los catorce picos que sobrepasan los dos mil metros. Son ellos: Nogales (2.076), Tres Concejos (2.020), Pisones (2.050), Robequeras (2.110), Estorbín o Barriales (el de mayor altitud con 2.115 m), Rañadoiru (2.035), Bolero (2.043), Fuentes (2.020), Toneo (2.094), Oso (2.025), Fitona (2.040), Faro (2.110), Torres (2.104) y Jejé (2.070).

El centro geográfico de Aller se halla en las cercanías del pueblo de Conforcos, lugar situado a 638 m de altitud, distante 12,2 km de Cabañaquinta y con solamente -a pesar de su privilegiada situación y su belleza paisajística- 84 habitantes.

Está surcado el concejo por tres valles: el de Valdefarrucos a Felechosa y Cuevas del Puerto; el que partiendo de Collanzo comprende a Llamas, Casomera y va hasta la entidad de población más alta del concejo, Río Aller o Rubayer (1.200 m), y el tercero el valle del río Negro que, comenzando en Moreda tiene su fin en las inmediaciones de Santibáñez de Murias, puerta del Rasón, uno de los lugares paradisíacos de la cordillera Cantábrica y de Aller.

Toma el nombre este concejo del río que lo atraviesa de sureste a noroeste, y que esta formado a su vez por otros dos de cierta importancia, además de nutrirse de numerosos arroyos: el San Isidro, que nace en el puerto del mismo nombre y se forma en el paraje denominado El Confurcu, al que confluyen los arroyos Los Cascayos, La Texera, el río de la Llana del Fitu y Toneo, con su afluente por su margen izquierda, el Sierra Blanca, y el río Mera que nace en el puerto de Vegarada y es alimentado por arroyos formados por las fuentes de Piedrafita y Llananzanes, como las más importantes. El San Isidro y el Mera se unen en Collanzo y forman el Aller, que llevará este nombre hasta su confluencia con el Lena en Sovilla-Ujo. En Entrepeñas recibe el Aller por su margen derecha las aguas del río San Julián, procedente del Pendu La Tabla, y en Moreda, por su margen izquierda, las de su principal aportador, el río Negro, que nace en las majadas de Bustroso y El Rasón.

Hasta los años cincuenta de nuestro siglo se podían pescar en el Aller buenos ejemplares de anguilas, desaparecidas con la construcción de un dique en Soto de Ribera. Actualmente es elegido por los pescadores de trucha, que abunda en sus cristalinas aguas. Trutta fario es la especie más abundante y más codiciada, y cuenta Aller con dos cotos y tres espacios vedados de pesca.

El clima. es templado como consecuencia de la protección que, contra los vientos procedentes de la meseta castellana, le ofrecen las montañas. Hay lluvias abundantes, que se convierten en nieve en las altas montañas, cuyos picos es frecuente verlos cubiertos buena parte del año.

Desde el punto de vista geológico, el Bajo y parte del Medio Aller está considerado como muy trastornado por los movimientos orogénicos ocurridos en toda la parte sur de Asturias, de consecuencias poco favorables para la explotación de carbón, con innumerables fallas que interrumpieron frecuentemente la continuidad de las capas de carbón. El Carbonífero es el imperante en la parte central y del Bajo Aller, siendo los terrenos de consistencia caliza.

Tiene una orogirafía muy abrupta, con quebradas y frondosas montañas, algunas de las cuales presentan pendientes que oscilan entre los 40 y los 50 grados. El 60% del territorio es de especial protección o interés paisajístico (no urbanizable), según dictan las Normas Subsidiarias de 1994. Está constituido por terrenos sumamente accidentados. Las laderas presentan abundantes bosques. El árbol predominante en las alturas es el haya, y en las zonas media y baja, el castaño. Otras especies arbóreas son el fresno, el roble y el tejo.

Catorce montes de utilidad pública existen en Aller, que ocupan una superficie de 22.500 hectáreas. Modernamente el pino está ganando terreno al roble, a pesar de que los artesanos y ebanistas siguen prefiriendo este último.

Las condiciones de clima y suelo son favorables para la agricultura, que se desarrolló preferente mente en la zona baja, cerca de los cauces de los ríos. Abundan las plantaciones de manzanos; pero en pomaradas familiares aisladas. Ya disminuyeron considerablemente los nogales y avellanos, abundantes en los siglos XVIII, XIX y la primera mitad del presente.

Los buenos pastos permiten la pervivencia de unas buenas cabañas de vacuno, caballar y lanar principalmente, aunque en mucha menor escala existen cabezas de mular, asnal y cabrío. En el año 1994 el censo era el siguiente: vacuno, 8.397 cabezas; lanar, 1.100; caballar, 1.048; cabrío, 523; asnal, 150 y mular 122.

Las clases de vacuno que pastan en las majadas en verano, y en las cercanías de los pueblos en invierno, son la parda alpina, asturiana de los valles y Casina, insustituible esta última sobretodo en zonas montañosas, puesto que se encuentra muy acomodada a las condiciones del medio por su pequeño desarrollo y gran rusticidad. Produce buena carne y leche muy rica en manteca, llegando en ocasiones a un 10%. solamente un dos por ciento se reparten las razas suiza y holandesa.

Las ferias de ganado se celebran en Cabañaquinta. Una el viernes de marzo anterior al día de San José, las ferias del Rosario, el primer viernes de octubre, la feria de Todos los Santos y el llamado Mercaón o feria de San Andrés, que tiene lugar el tercer viernes de noviembre.

Se cosechan cereales, y de éstos principalmente el maíz. últimamente va teniendo cierta importancia la escanda, empleada para la fabricación de bollos que se subastan en las fiestas de los distintos pueblos, y para la elaboración del postre típico de Aller; el panchón.

Aller experimenta en los ultimos años un descenso progresivo de población, debido principalmente a la disminución de puestos de trabajo en la minería, en otro tiempo factor importante de su economía. Los minifundios en las tierras permiten la producción solamente como ayuda, y no como fuente de ingresos importante. Todo ello provoca la emigración de las personas jóvenes en busca de trabajo a otras provincias. Por este motivo la población se va envejeciendo paulatinamente.

Coincidiendo con los años de auge de la minería fue creciendo la población hasta alcanzar en 1960 las cifras más altas. Luego viene el declive, sólo detenido entre los años 1980 y 1985, para volver a disminuir desde ese año hasta la actualidad. Los descensos más acentuados se producen en la década de 1960 hasta 1970 con un 20,49%, desde 1986 hasta 1991 que descendió un 12,56%, y desde 1993 a 1996, último censo, que disminuyó un 6,83%.

Es rara la emigración de los alleranos a naciones americanas, si bien es notoria la emigración producida en los años Sesenta a países centroeuropeos. Aquellos emigrantes están retornando en los ultimos años ya pensionados, lo que contribuye al aumento en el porcentaje de senectud.

La parroquia que reúne el mayor número de habitantes es la de San Martín de Moreda con 6.222, seguida de Caborana con 2.196 y Cabañaquinta con 1.480, según el padrón efectuado en 1996, siendo los pueblos de menor número de habitantes Cuérigo, con sólo 74, Conforcos con 84 y Llamas con 105. La población total del concejo es de 16.347 habitantes, de los cuales 8.120 son varones y 8.227 mujeres. Existe, pues, un equilibrio en cuanto a la distribución por sexos.

Se concentra la mayor parte de la población en el Bajo Aller, con pueblos que han crecido en la época de la febril explotación minera del carbón, tales como Moreda, Caborana, Piñeres y Boo. Disminuye la población sensiblemente a medida que se va recorriendo el Concejo hacia la parte sureste, estando muy poco poblado el Alto Aller.

Fue una época floreciente la del carbón, principal riqueza económica del concejo, con producciones que van desde 18.020 toneladas extraídas el año 1887 de los grupos de Legalidad Montañesa, Conveniencia, Esperanza, Vaya una Clave Cuarta y Gran Porvenir Cuarta, hasta 430.000 en el año 1910, producidas por la Sociedad Hullera Española. En 1938 esta misma empresa ya obtenía en sus grupos de Melendreros, Boo, Vanguardia, Moreda, Conveniencia, Dos Amigos y Marianas, 673.119 toneladas de carbón, descendiendo la producción en 1973, año en el que se extrajeron solamente 432.800 toneladas.

En el año 1960 laboraban en la minería en Aller 5.050 productores. En la actualidad difícilmente se puede llegar a contabilizar dos mil. La minería ha sido durante más de cien años la que marcó la economía en el concejo, y concretamente desde 1848 cuando las siderúrgicas comienzan a utilizar carbón de piedra. Con el descenso, a partir de 1960, de la explotación, producción de carbón y expansión de la industria, se produce una caída vertical del nivel y capacidad de empleo en la zona. De ahí la emigración a Bélgica, Luxemburgo y Alemania.

En el año 1967, fecha de la formación de Hunosa, existían en el valle 14 empresas hulleras. En la actualidad solamente quedan en activo dos pozos de la propia Hunosa, San Antonio y Santiago, y tres empresas medianas ubicadas en el valle del río Negro.

Otras industrias que funcionan como pequeñas empresas son las dedicadas a la comercialización de aguas minerales de importancia dietética en Cuevas del Puerto, serrerías en Collanzo, Levinco y Cabañaquinta, fabricación de embutidos y licores, canteras de áridos en Levinco-Pelúgano, industrias de transformación de productos del pato y apicultura.

Uno de los principales recursos del concejo es el turismo, atraído por las numerosas ofertas de Aller: deportes de invierno, riqueza paisajística, rutas de montaña, senderismo, gastronomía tanto de la caza como de platos autóctonos suculentos, pesca, caza...

En cuanto a especies; Cínegéticas, se han de mencionar obligatoriamente los venados, rebecos, corzos y jabalíes, refiriéndonos a caza mayor, y perdiz rubia y parda, liebre, codorniz, arcea y paloma torcaz, en la menor. También en El Rasón anida el protegido urogallo, que los nativos llaman faisán o pita'l monte. La fauna salvaje está formada por lobos, zorros, gatos monteses, hurones, tejones, martas y nutrias. El oso, antaño vecino habitual, ha desaparecido de estos predios.

Aller esta atravesado por la carretera que en un principio se denominó "de Boñar a Campo de Caso, sección de Santullano a Lillo", después "de Santullano a Villaviciosa por la Colladona y la Falla de los Lobos", y actualmente AS-112 entre Ujo-Cabañaquinta-Laviana, y AS-253 de Cabañaquinta al puerto de San Isidro. Comenzó a construirse desde Ujo en el 1850 y se terminó en Felechosa en 1910; posteriormente llegaría hasta el puerto de San Isidro enlazando con la leonesa hacia Boñar. Atraviesa los pueblos de Caborana, Moreda, Oyanco, Piñeres, Santa Ana, Cabaña­quinta, Vega, Entrepeñas, Collanzo, Llanos, Pola del Pino, El Pino, Felechosa y Cuevas. Tiene, dentro del concejo, varias ramificaciones que dan acceso a: Sinariego y Buciello, a La Felguerosa y La Primayor, a Santibáñez de Murias, a Boo, a La Carrera, a Villar de Murias, a Orillés, a Laviana, a Río Aller (de La Paraya a Río Aller se construiría en 1980), a Conforcos, a Villar de Casomera, a Bello, a Pelúgano, a Bustillé. Recientemente (1993) se ha inaugurado un tramo de carretera que circunvala Caborana, entre Valdefarrucos y Sotiello.

Prácticamente paralela a la carretera se traza la vía del ferrocarril Vasco-Asturiano, hoy Feve. El tramo Ujo-Cabañaquinta quedaba inaugurado el 15 de julio de 1934, y hasta Collanzo el domingo 25 de enero de 1935.

Historia.

De la Edad del Bronce o del Eneolítico son dos puñales hallados en las montañas de El Gumial, por el vecino de Felechosa, Antón Montes. Sobre ellos ha hecho un documentado y extenso estudio Matilde Escortell Ponsoda, directora del Museo Arqueológico Provincial de Oviedo, donde se hallan depositados. En el mismo Museo se muestra un brazalete procedente de Aller, sin que se haya podido precisar el lugar de procedencia. De la época castreña se conservan algunos vestigios repartidos por distintos museos y dependencias.

De la presencia romana en estas tierras existen diversos vestigios entre los que se cuentan un casco de cobre con varios relieves, un juego de instrumentos religioso-paganos y cierta cantidad de monedas de plata, anteriores a Tiberio, que fueron halladas en el año 1849 en términos de Murias y Curriellas. Aquí es donde existen restos de una fortificación, entre Murias y Soto, aunque el foso se localizó en la Vega de la Cava, y esta en parte rellenado, y continúa hacia el monte Mediauriu.

La piedrona de Rumiera es una estela discoide gigante, que procede de Santibáñez de la Fuente de Riomiera. Estaba cerrando una finca y, por tanto, de emplazamiento originario desconocido, aunque por sus dimensiones no puede estar muy lejano; quizás en el cercano castro de Les Mueles, a un kilómetro aproximadamente. Se conserva en el Tabularium Artis Asturiensis. Joaquin Manzanares Rodríguez la describe como "una laja de arenisca compacta de 15 cm de grueso, disco de 112 cm de diámetro, 90 cm de alto por 45 de ancho en la parte baja. Es, por ahora, la más antigua muestra monumental y estética conocida en el concejo de Aller".

Fue la Asturias Transmontana muy tardía en indicios y documentos escritos. El primero de que dispone Aller fue esculpido en piedra en plena romanización. Se trata de una lápida hallada en Serrapio con la inscripción: "Iovi Optimo et Maxsvmo Sacrum. Arronidaeci et Coliacini pro salute sibi et suis posuerunt". Otros Castros, además del de Serrapio, son: El Peral en Piñeres, El Castro en Villanueva (Moreda), Los Castiechos en Felechosa, Los Castiechos en Polavieja, El Castiecho en Entrepeñas, El Picu Rondero en Cuevas, Les Mueles en Santibáñez de La Fuente, Pena Castro, El Castro de Los Torneros, Castandiello, el Castro de Soto, el de Pelúgano, El Padrún en Boo, etc.

Uno de los primeros vestigios de cristianización se halla en Villanueva, cerca de Moreda. Es una lapida funeraria que se descubrió el 16 de julio de 1973 a pocos metros de la actual ermita: "Era DCCCCXXXIII. † orate pro Brahulione [si D]eum abeadis prodetorem" (En la Era 933, año 895. † Pedid por Braulion si tenéis en Dios un protector). Llamas y Serrapio cuentan también con inscripciones ya cristianizadas, del año 864.

Fue Aller un concejo que tuvo Ayuntamiento de los de realengo; ocupaba el asiento de orden número 15, octavo lugar de la izquierda, en la junta General del Principado, y formaba partido con los concejos de Avilés, Lena, Carreño, Laviana, Gozón y_Gorvera, que elegían un diputado para participar con los de los otros partidos en la Diputación y en el nombramiento de Procurado General. El concejo de Aller obtuvo su carta puebla entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV, en cualquier caso antes del año 1318, siendo uno de los últimos en obtener dicha concesión, entre los concejos realengos.

Como personajes destacables cabe citar a Peransúrez, cofundador de Valladolid, Conde de Ansúrez, hijo del Conde de Saldaña, oriundo de Vega al igual que Diego Fernández Vigil, después de Quiñones, "el de la buena fortuna", Conde de Luna, merino mayor de Asturias, del Consejo de Enrique III. Gasó con doña María de Toledo, hija de Fernan álvarez de Toledo, el espléndido y bondadoso señor de Valdecorneja, emparentados a su vez con Diego Hurtado de Mendoza.

Del matrimonio formado por Pedro Díaz y María Ordóñez, Condes de Aller, con castillo en Pelúgano, nació Gontrodo quien, a su vez, tuvo una hija con el rey Alfonso VII a la que llamaron Urraca la Asturiana, que llegó a ser reina de Navarra, al casarse con García Ramírez (García VII).

Los Díaz Hevia, Caso Arias, Prieto, Faes, Torivio Velasco, fundador anticipado de los tribunales tutelares de menores. El patriarca de las Indias arzobispo Antonio Posada Argüelles y Rubin de Celis, natural de la parroquia de Soto. El brigadier Lorenzo de Solís, de Murias, que construyó el puente de Juan de Ulua en Veracruz. Andrés Boretta, fundador del hospital de peregrinos de Santa Ana. Domingo Moro de Rivera, de Bello, capitán de la Marina y fundador de la capilla de Santo Domingo en el Corralón de Bello. Enrique álvarez y Gonzalez Castañón, de Nembra, obispo de Urubamba y Madre de Dios en Perú. García de Vega, coronel de los Reales Ejércitos y juez noble de Aller. Lope y Luis Alvarez de la Torre, de Murias, fundadores del mayorazgo de Alvarez de la Torre en su pueblo natal.

Arte y Cultura.

Los amantes de la arquitectura ancestral y del paisaje tienen diversas e interesantes rutas para Conocer el concejo: de Serrapio a Orillés es deber detener la andadura a mitad de camino y visitar la iglesia de San Vicente, románica del siglo XII, erigida sobre un túmulo que fue base de un templo pagano de Roma. Se conserva ahí la piedra citada dedicada a Júpiter (Iovi...).

De Collanzo a Río Aller se puede visitar la iglesia de San Juan el Real de Llamas, románica, con artísticos Capiteles historiados en las columnas del interior.

En Soto se encuentra el santuario de la Virgen de Miravalles, del siglo XVIII, y un pequeño museo religioso en una sala anexa al templo parroquial.

Santibáñez de la Fuente también tiene su monumento histórico-artístico en la iglesia de San Juan de Río Miera, del románico, siglos XII-XIII, y siguiendo hacia Felechosa, en El Pino se construyó la iglesia de San Félix, como las anteriores, monumento de interés histórico-artístico, del siglo XVIII, con un hermoso y artístico retablo.

Pueden verse casonas solariegas en diversos pueblos, tales como la de los Ordóñez de Caborana que ostenta dos escudos heráldicos de Ordóñez y Villademoros. En Boo el palacio de los Arias-Prieto, también con escudo heráldico con las armas de los Castañones. Esta localidad cuenta con un pequeño museo etnográfico que puede visitarse a cualquier hora del día, puesto que su dueño, Benjamín Fernández, es muy receptivo.

En Piñeres el palacio de los Arias Cachero. El santuario de San Antonio fue de los más ricos de la parroquia.

Soto cuenta con una torre que, desde el año 1924, no se ha visto completa; se derrumbó la pared norte y, tantas veces como se ha pretendido restaurar, otras tantas se ha venido abajo la parte norte. Tiene origen medieval. Ha sido declarada monumento histórico-artístico en 1975.

El palacio de los García de Vega, en el pueblo de este nombre, cuenta con dos escudos pertenecientes a los apellidos García de Vega, uno, y Varelas, Bermúdez, Ulloas y Villalobos, el otro. La casona es de principios del XVIII. La iglesia de San Martín, a escasos metros, es del mismo siglo.

La casona de Bello, de correctas y buenas líneas reedificóse en 1784 por Francisco Solís Castañón, regidor perpetuo del concejo de Laviana.

Pelúgano, Casomera, El Pino... son localidades alleranas que Cuentan con interesantes y encantadoras construcciones civiles.

Gastronomía.

La gastronomía esta íntimamente asociada a las fiestas populares, de las cuales la más importante es la de los Humanitarios de San Martín, en Moreda, que se celebra todos los 11 de noviembre. Se degusta ese día la fabada asturiana; fabes, tocín y rnorciella, a la que siguen, para los que puedan, casadíelles y panclvón, postre típico de Aller, hecho con migas de pan de escanda. En esta fiesta es ritual lucir el traje típico astur. Así lo hacen la mayoría de los romeros. Es importante la fiesta de San Antonio de Piñeres, el último domingo de agosto, con el ancestral toreo del Santu, y la romería de Miravalles en Soto, el 8 de setiembre, coincidiendo con Nuestra Señora de Covadonga. El Cristo de la Salud de Conforcos atrae, cada setiembre, a numerosos peregrinos. Todas las fiestas se prestan a buenas comidas, que se hacen principalmente a base de derivados del cerdo, salvo algunas jornadas gastronómicas de la caza: jabalí, venado, corzo, rebeco... rematado con quesu podre.

Pepe Campo, desaparecido poeta bablista, escribía allá por el año 1983:

En Aller, en dengún pote
falta nunca el samartín.
¡Hay más fueyes de tocín
que les que tién el Quijote!
Aquí de fabes, ye un suañu;
hay más que arenes n´el mar.
To Asturíes se pué empedriar
con les que sobren del añu.
De morcielles hay a esgaya
y anda la xente per casa
per la culpa de la grasa
con sombreru achu de paya.

Rutas.

Solamente se podrá enunciar una pequeña parte de las rutas paisajísticas de un concejo que en eso es riquísimo. El principal atractivo puede que sea el puerto de San Isidro en las temporadas de nieves, con la práctica del esquí en sus pistas. Le sigue en interés la montaña con sus enormes atractivos, y la ruta de los monumentos arquitectónicos, aunque la caza y la pesca también atraen a no pocos aficionados.

Natalia Iglesias ha recopilado algunas rutas de montaña, para los aficionados, cuya cita nos parece necesaria por su pintoresquismo. Una es la de Las Foces del Pino. Llegar a El Pino ya es hermoso, puesto que se topa con un pueblo típico, conservado, al que le sobra historia, cuna de los Ordóñez. Se toma el camino paralelo al río, y a una hora de camino, Las Foces; pero ya antes, en el trayecto, se puede disfrutar de un paisaje arcádico; bosques, fuentes, el viejo molino que ahora utilizan los amantes de la pesca para conservar alevines de trucha con los que repueblan los ríos... Ya en Las Foces Sólo hay sitio entre esas majestuosas paredes para el río cantarín y bullicioso, y el sendero. impresiona tanta hermosura.

El Rasón es una extensa zona de montaña en las Lomas de Cuaña, entre el valle del río Negro (León) y Lena. Ahí existen rutas para el más exigente, livianas y con diversos niveles de dificultad, por parajes frondosos con numerosas fuentes.

Al puerto de Vegarada por Río Aller, se atraviesan otras foces; entre paredes con adornos de arquitectura caprichosa, monumento natural que acompaña en un tramo de 500 m. Su altura es de 225 m y es una de las grandes maravillas de Asturias. Va el Caminante a la falda del Xierrunegru.

En Río Aller pueblo, en Casomera y en Boo puede aún contemplarse el proceso de fabricación artesanal de las madreñas. Aquí se unen los ríos Loria y Carballalín, en Solasmestas. De ahí a Llanacahorna se siente por doquier la esquila del ganado, en un paisaje de una gran belleza.

AUTOR: Guillermo Fernández Lorenzo